martes, 6 de septiembre de 2011

Historia de la pobreza, capitulo 5.

CAPITULO V.
Conclusiones.


Las Reformas Políticas y Económicas, Producto del Proceso de “Integración Regional”, No Constituyen la Única Causa para el Aumento Desproporcionado de la Pobreza.

Un aspecto importante, a señalar como conclusión, en el presente trabajo, es que se puede percibir una inclinación a pensar y creer que las reformas políticas, económicas y sociales, adoptadas en los países de América Latina como parte del proceso de integración, constituyen causa determinante para el incremento desproporcionado de los niveles de pobreza.

Las reformas y ajustes estructurales adoptados por los Estados, realmente restringen y retardan el logro de los objetivos planteados para alcanzar la equidad y la mejor distribución de la riqueza pero no se pueden considerar como la única razón del empobrecimiento que hoy nos afecta, porque está demostrado, en el proceso de evolución histórico de la humanidad, que la pobreza ha existido siempre,  siendo su evolución el producto de la conjugación e interacción de muchas circunstancias producto de la ineficacia en el manejo y distribución de los recursos así como de la falta de control en los procesos de desarrollo.


La Deuda Externa, Otra Razón Importante para el Crecimiento de la Pobreza.

  Está claro que la Deuda Externa durante la década de los 80, específicamente en el período comprendido entre 1982 y 1990, fue factor causante de la crisis. Los países de América Latina, inmersos en ella, transfirieron a sus acreedores recursos por mas de 220 millones de dólares lo cual, aparejado a las consecuencias que dejaron los procesos de ajuste tuvieron, y aun mantienen, profundas secuelas políticas, sociales y económicas.

Las políticas implementadas para lograr los cambios circunstanciales en las economías de los Estados y las mejoras en la calidad de vida tienen en la Deuda Externa un obstáculo importante ya que, lejos de disminuirse por los aportes realizados a los Estados Centros, se ha incrementado llegando a ser superior a 500 mil millones de dólares para 1994.

En la actualidad la deuda global de América Latina y el Caribe asciende a más de 650 millones de dólares, representando más del 44% del PNB de esta región y más del 30% del valor de las exportaciones totales, según lo indican los últimos datos de la CEPAL.


Las Políticas Económicas y los Shocks Externos Causan Impacto Significativo Sobre la Pobreza, Especialmente al Influir Sobre la Desigualdad del Ingreso.

A lo largo de las dos décadas pasadas, para quince países de América Latina y El Caribe los cambios en la política macroeconómica y los shocks externos constituyeron un impacto significativo sobre la pobreza y, más generalmente, sobre la desigualdad del ingreso. Esta conclusión, casi colectiva, es una respuesta inequívoca porque la reducción de la pobreza parece estar asociada generalmente con incrementos en el PIB y el ingreso per cápita, con reducciones en el desempleo y en la inflación, con incrementos en el salario mínimo, con reducciones en la desigualdad global y con la presencia de incrementos, o por lo menos estabilidad, en las partidas de gastos sociales, Los cambios en la pobreza también se vinculan con la migración rural-urbana e intersectorial y con desarrollos específicos  como la agricultura y los servicios, algunos de los cuales son afectados por los cambios en el ambiente macroeconómico general.


Se Ha Reducido el Indice de la Pobreza.

           Basados en lo visto, en parte del contenido de este trabajo, podemos expresar que uno de los hechos más significativos ocurridos en los últimos años, hablamos del último cuarto de este siglo, se refiere a la reducción del índice de pobreza experimentado en países latinoamericanos como Argentina, Chile y otros más, muy a pesar de la desigual distribución de la riqueza en la región y de la conocida  realidad del bajo nivel de ingreso que determina la llamada línea de pobreza.



           Esta  observación parece una contraposición a la realidad que observamos en el rostro diario de la vida cotidiana en nuestras grandes ciudades, pero las cifras oficiales manejadas por los organismos internacionales responsables del estudio, control y erradicación de la pobreza reflejan, con gran optimismo, la existente posibilidad de que los países latinoamericanos, afectados por este problema social, vean reaccionar sus indicativos económicos  de manera favorable ante el floreciente crecimiento, que en este campo del Poder, ha sido propiciado por el mercado participativo y la economía de integración latinoamericana.

           Si bien es cierto que la pobreza no se ha recuperado de las consecuencias económicas de los años ochenta (80) y no se ha erradicado en su totalidad, esto es un paso inicial muy importante porque, estando  conscientes de que existen muchos países donde los pobres se incrementan día a día y aun cuando tengamos evidencia de que la distribución de la riqueza no esté mejorando en los niveles que se esperan, sabemos que hay unos cuantos países que parecen haber emprendido el camino del crecimiento sostenido, consistente y rápido, lo cual puede redundar en resultados favorables en la lucha contra la pobreza.

           Aún cuando la fracción de beneficio obtenido por ese crecimiento que va a los pobres sea considerablemente pequeña, la reducción de la pobreza de todas maneras indica que el crecimiento, aunque sea al ritmo relativamente modesto de los años 1990, ha beneficiado en algo a los pobres.

Con Educación es Posible Vencer la Pobreza:

      La revolución en la educación debe constituirse en una prioridad para los gobiernos latinoamericanos que aun no la hayan emprendido. Partiendo del principio de que ella constituye un punto clave para vencer la pobreza, la educación, debe ser una prioridad fundamental. A través de la formación básica de la gente, desde el preescolar hasta el postgrado, es posible lograr una sociedad con bienestar, capaz de producir y competir en igualdad de condiciones.

El mayor esfuerzo de distribución del producto interno bruto debe destinarse a la educación y dirigir de esta una mayor parte hacia los más pobres para tratar de emparejar por abajo. Por otra parte la educación debe hacerse de carácter obligatorio desde el preescolar hasta la secundaria como mínimo. Hoy en día es inconcebible que queden tantas personas fuera del sistema educativo, tantos niños desatendidos en el área del aprendizaje, que ni trabajan ni estudian, y que por tanto serán las semillas irrecuperables que mas adelante se convertirán en desadaptados sociales que colmaran las cárceles en el próximo milenio, constituyéndose en otro gran problema para la sociedad.
     
      Es importante promover incentivos para motivar a la participación educativa. El Estado debe, más que financiar, aportar recursos a la demanda por medio de becas u otros estímulos a los estudiantes para que ellos, junto a su núcleo familiar, sean quienes participen en la selección del colegio de su preferencia. Con esta nueva distribución de los recursos, los colegios buscarían procesos de perfeccionamiento constante para obtener mejores profesores, mejores instalaciones y así atraer mayor cantidad de alumnos y con ellos los recursos.

      La educación debe ser concebida para la vida y para el trabajo. Garantizar un medio de ocupación para todo aquel que cumpla con su proceso formativo. Para ello es necesario determinar cuales son las necesidades del País para adaptar a ello la enseñanza en las escuelas, técnicas y universidades.

      Unir estas ideas a una adecuada estructuración del período de instrucción escolar, considerando las condiciones multiétnicas de la población y la creación de comedores escolares, pueden contribuir de manera importante a atender a la población que tiene menores recursos.


La Estructura del Estado y su Nivel de Intervencionismo debe Reformarse y Ajustarse a las Necesidades del País Donde Funcione.

      Tal vez algún día será posible que no tengamos gobiernos, tal vez en algún momento de la historia la madurez adquirida nos permita vivir en orden, con el máximo respeto a lo ajeno, donde cada ser humano se comporte como quisiera que se comportaran con él. En ese momento el Estado hará la vida llevadera, ejerciendo un rol meramente coordinador, con orden en lo logístico y en lo administrativo.

      Pero ¿cual debe ser la función del Estado en un mundo tan cambiante como el de hoy, donde las naciones han alcanzado notorias diferencias en su grado de evolución y desarrollo, siendo afectadas por problemas políticos, sociales, económicos y militares muy diferentes?.

Lógicamente no podrá ser igual para todos. Nuestra realidad latinoamericana y lo estudiado a lo largo de este año nos permite afirmar que en los países mas desarrollados, donde la administración marcha con la fluidez que da la experiencia de muchos años en el manejo de la cosa pública, la sociedad ha madurado desenvolviéndose sin demasiados problemas y el egoísmo es apenas el que se requiere para promover el progreso y mejorar los niveles de vida de cada persona, solo hace falta una mínima presencia del Estado, la cual es suficiente para garantizar la paz, la distribución equitativa de los recursos y el equilibrio económico que permita avanzar sin tropiezos haciendo aquello para lo cual existe el Estado: asegurar el bienestar de los ciudadanos.

Pero para aquellos Países menos desarrollados, donde la inmadurez política prevalece, donde la mala digestión de ideologías, modelos improvisados y la pésima aplicación de recetas prefabricadas han dado por resultado el derroche de riquezas, hace falta algo más contundente, una estructura que haga posible identificar y comprender la esencia de las buenas relaciones que deben imperar en los intercambios comerciales, laborales o sociales, que erradique el egoísmo excesivo de quienes manejan la economía o el poder y solo miran su propio beneficio o su pequeño párrafo en la historia, Un Estado que enfrente con valentía las posiciones inclaudicables de partidos que ofrecen oposición sin mas representación que aquella que les otorga su intolerancia, Un Estado que reduzca, que frene  las demandas exageradas de organizaciones clasistas para las cuales el país es tan solo su fuente de rentabilidad. En estos países se necesita un Estado fuerte que sea capaz de controlar estrictamente a todos los sectores evitando que alguien evada sus obligaciones tributarias, laborales, sociales.

      Pero la estructura y funcionalidad del Estado debe complementarse con un gobierno que, estando a su frente, gobierne con dignidad, que converse, que promueva consensos y forme las alianzas que considere cuando sean necesarias, sin entregarse maniatado a la boca del lobo olvidando cual es su principal objetivo. Un gobierno que sea capaz de colocar al Estado por encima de individuos, personalismos, ambiciones y que tenga el suficiente valor para desligarse de vínculos o alianzas egoístas o traicioneras. Informándole al pueblo que lo eligió las razones para las alianzas y deslindes.


La Pobreza Representa una Amenaza para el Continente. Por ello la Consolidación de la Democracia en América Latina está en Peligro sino se Disminuye o Erradica este Flagelo.

Esta conclusión es la deducción final de esta monografía, la cual me permito fundamentar en todo lo antes referido. La proximidad del final del siglo y la actual situación de pobreza existente en los países latinoamericanos refleja una dolorosa y no menos peligrosa realidad que afecta un alto porcentaje de la población, que poco disfruta de los beneficios a que bien podría acceder si hubiese una mejor y mas equitativa distribución de la riqueza.

El porcentaje de pobreza en Latinoamérica alcanza hoy niveles que se aproximan al 45% del total de población en toda la región, pero que llega, en algunos países, a superar el 80% en forma particular.

A pesar de los logros alcanzados por algunos de los Países Latinoamericanos en materia de reducción de la pobreza, lo cual es tan solo un granito de arena en la inmensa montaña que representa nuestro continente, el crecimiento desproporcionado del número de pobres en América Latina representa una Amenaza latente para la seguridad integral de la región ya que la democracia y su estabilidad descansan sobre una gran bomba de tiempo cuya carga explosiva reside en la masa humana que está actualmente desatendida y que se proyecta hacia el futuro con un porvenir por demás desalentador si no se le da una mayor importancia y efectividad a las políticas económicas y sociales, en el contexto del proceso de desarrollo que se ha iniciado y se viene realizando en la gran mayoría de los Países del continente.

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